En resumen: Si el piso está opaco por suciedad, basta una limpieza profunda. Si está desgastado o rayado, hace falta un pulido. Primero hay que identificar la causa.

Las causas más comunes
- Suciedad o película de productos: restos de jabón, ceras o limpiadores que opacan la superficie.
- Desgaste por tránsito: la arena raya poco a poco el acabado en las zonas de paso.
- Ataque ácido: derrames de jugos, vino o limpiadores ácidos dejan manchas mate.
- Rayones: muebles arrastrados o mascotas.
Una prueba sencilla
Limpia una zona pequeña con agua y un limpiador neutro, enjuaga y seca. Si recupera el brillo, el problema era suciedad. Si sigue opaca, el acabado está desgastado.
Cómo se recupera el brillo
Cuando hay desgaste, el procedimiento habitual es un pulido con abrasivos de diamante en varias etapas, del grano grueso al fino. Las primeras pasadas eliminan rayones y diferencias de altura; las finales devuelven el acabado. En mármol puede completarse con un abrillantado compatible.
Qué esperar
El resultado depende del espesor disponible, del estado de las piezas y de la profundidad de los daños. Las manchas profundas y las reparaciones antiguas pueden atenuarse sin desaparecer.
Cómo conservarlo después
- Tapetes en las entradas.
- Fieltros en las patas de los muebles.
- Limpieza con producto neutro.
- Repasos de mantenimiento según el tránsito.
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